¿Estáis cansad@s de salir con vuestras familias o amigos a cenar por ahí y no poder comer casi nada porque en los restaurantes a los que vais no tienen productos sin lactosa? ¿No sabéis qué cocinar ya asqueados de siempre hacer lo mismo porque no sabéis cómo innovar sin lactosa en la cocina?
En el verano de 2018 a mí también me detectaron intolerancia a la lactosa y desde entonces me he dedicado a adaptar mis recetas preferidas, reinterpretar otras tantas o, literalmente, marearme buscando lugares donde salir a comer con mi gente sin peligro de que algo me siente mal o directamente no poder comer.
Por ese motivo, en este blog os traigo tres propuestas distintas:
Por un lado compartiré recetas de platos que me encantan y, por supuesto, no llevan lactosa, para que podáis cambiar un poco y también sorprender a vuestros invitados en casa cuando os juntéis.
Compartiré una serie de trucos y consejos dentro de la cocina que a mí al menos me son de utilidad a la hora de elaborar mis platos, o bien en relación a cualquier tema que tenga que ver con el mundo de la restauración hogareña.
Y por otro lado, también haré una crítica culinaria de los restaurantes, bares y demás lugares donde sirvan comida sin lactosa, para ayudaros a elegir dónde ir, que se coma bien, rico y sin sorpresas. A éstos los valoraré positiva o negativamente adjudicándoles entre 1 y 5 tenedores, donde cada uno significa una cosa distinta (ver leyenda de la imagen).
Amarillo = Buen ambiente | Rojo = Buena carta (con muchos productos sin lactosa) | Azul = Decoración bonita | Verde = Buena limpieza | Dorado = Excelencia general


